jueves, 8 de octubre de 2009

RECOMENDACION DE LA SEMANA


¿Qué diferencia hay entre lo artísticamente valioso y la pretención egocéntrica? El cine de Alejandro Jodorowsky ofrece a todo aquel público abierto y no encasillado en preconceptos, una interesante oportunidad de responder a esta pregunta. El medio es la historia de un ladrón (Horacio Salinas) que sufre una extraña corporización cristiana al desmayarse y ser utilizado como molde para la fabricación de imágenes de Jesús en la cruz. Al despertar, demuestra su ira contra los maniquíes y es seguido fielmente por elementos abyectos del pueblo mexicano donde transcurre la primer parte de la película. En ese mundo, en el que el protagonista es secundado por prostitutas de un amplio rango de edades, un hombre amputado y un chimpancé, la realidad que muestra la cámara es lo más agresiva que se puede imaginar. La película no tiene historia sino imágenes simbólicas que reemplazan al hilo narrativo. Cuando el protagonista ingresa en el recinto de un Alquimista (Alejandro Jodorowsky), este le indica: "Tu eres excremento, pero el excremento puede convertirse en oro." Siguiendo esta premisa ocultista, se inicia un proceso físico y espiritual, que incluye un largo segmento del filme, en el que se muestran casos de diversos personajes que representan a cada uno de los planetas del Sistema Solar. Cada uno se dedica a actividades nocivas, la guerra, el sexo, el sojuzgamiento de sus iguales, etc. Y cada cual explica su caso en un tono frío y descriptivo, como exponiendo sus pecados, que pronto deberán purgar en el virtual "purgatorio" en que están. Terminada la exposición de casos, todo el grupo emprende junto al Alquimista, un viaje mágico, que entraña ciertos peligros y tendrá como fin la supuesta llegada a la "Montaña Sagrada", símbolo de la elevación espiritual. Por supuesto, semejante parafernalia de símbolos es tranquilamente comparable a la "Comedia" de Dante. De esta manera, la "Divina Comedia" de Jodo es una obra ambiciosa en su planteamiento y pretenciosa en su puesta. Sin embargo, a través del rico ingrediente visual, una fauna humana que no hace concesiones en la búsqueda de la belleza de la fealdad y un variado registro, que va desde lo solemne del Reino del Alquimista hasta el simbolismo esotérico de los personajes y sus oficios, pasando por referencias religiosas, políticas y sociales, la película logra cumplir sus pretenciones y es todo lo cinematográficamente fascinante que puede ser, siendo su director no un artista de cine sino tan solo un Artista (así como está escrito, con mayúscula inicial). Sobre el final, en un arrebato de didactismo genial, el director incluye una inolvidable y súbita interacción discursiva más allá de las cámaras. Pocas películas llegan a tanto para afirmar que la vida real es la más compleja y dificil de todas las ficciones.


video

No hay comentarios:

Publicar un comentario